El Humo que se Lleva la Vida: Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (Epoc), Nueva Alternativa de Tratamiento.

11 05 2011

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica es un problema de salud pública que avanza en silencio. En la actualidad ocasiona más de 200 muertes por hora en el mundo, y se estima que en 2020 será la tercera causa de muertes. Su principal aliado: el tabaquismo.

Según estimaciones recientes de la OMS (2004), actualmente unos 64 millones de personas sufren una EPOC, y 3 millones de personas fallecen anualmente por esa causa. La OMS vaticina que la EPOC se habrá convertido en la cuarta causa de muerte en todo el mundo en 2030.

En los últimos años pocas enfermedades han supuesto un problema de salud pública mundial equiparable al de la EPOC. En la actualidad la EPOC se sitúa como la cuarta causa de muerte en España, y la quinta en el mundo, únicamente por detrás de las enfermedades coronarias, las cerebro-vasculares y las neoplasias.

Pero además, las previsiones para el futuro son desalentadoras, ya que la población juvenil empieza a fumar a una edad cada vez más temprana y el porcentaje de mujeres fumadoras también aumenta.

Los trabajos que analizan la mortalidad por EPOC muestran que ésta es 14 veces superior en fumadores de cigarrillos que en no fumadores y 6 veces superior en fumadores de pipa y puros. También se observa que la mortalidad está en relación con el número de cigarrillos fumados: los fumadores de 1 a 14 cigarrillos al día tienen una mortalidad 5 veces superior que los que no fuman, y los fumadores de más de 25 cigarrillos al día 2 veces más alta que el grupo menos fumador.

En una investigación dada a conocer en 2006, se denominó EPOC en Latinoamérica (EPOCLA), y en él se incluyó a 11 países, entre ellos México, para conocer los efectos de los síntomas en la vida de casi 850 pacientes que han sido diagnosticado con esta enfermedad (o en su defecto, con enfisema y/o bronquitis crónica), así como los usos que hacen de los servicios de salud. “Se tenía la idea de que este problema se presentaba casi siempre en hombres mayores de 65, pero ahora sabemos que 66% de los pacientes tienen menos de esa edad, y que 47% son mujeres”. También se encontró que algunas de las limitaciones más frecuentes en actividades cotidianas son caminar, vestirse, bañarse, dormir o tener una vida sexual activa, y que la gente percibe en primera instancia que estas limitaciones son ‘normales’ en su condición de fumadores.

Vistos a detalle, los resultados de EPOCLA son reveladores: 42% de los enfermos en América Latina (30% en México) deben acudir a servicios de emergencia para dar tratamiento a una crisis o exacerbación, en tanto que 17% han sido internados en el último año a causa de la enfermedad. Asimismo, “15% de los latinoamericanos han tenido que acudir por la noche a una unidad de salud, 33% ha realizado visitas no programadas al médico y 38% pierden días de trabajo; por ello, es fácil concluir su elevado costo para el individuo y los servicios médicos”.

La autopercepción del problema muestra la escasa importancia que se le da a la EPOC: 40% de los consultados dicen sentirse bien y 42% creen que su problema es leve; empero “85% de ellos esperan que los sistemas de salud hagan algo para mejorar su atención. A través de esto y otras preguntas se dedujo que en realidad al paciente le da miedo que empeore su condición, que no pueda realizar sus planes y su vida privada se vea afectada, pero por ese temor, y por la culpabilidad que genera el consumo de tabaco, minimizan su problema”.

En los países en desarrollo, además del tabaco, deben considerarse como posibles desencadenantes de la enfermedad los contaminantes atmosféricos o la contaminación interna, por ejemplo, la contaminación del aire por combustibles inflamables o por partículas y gases derivados de cocinar en espacios cerrados. El riesgo de desarrollar EPOC también se ha asociado a contaminantes químicos por exposición laboral. Sin embargo, en muchos casos estos factores sólo actúan potenciando la acción del tabaco. Otros factores ambientales que favorecen la enfermedad pulmonar obstructiva crónica son la contaminación ambiental y la exposición profesional a determinadas sustancias: polvos o gases nocivos (minería, industrias químicas, etc).

En estadios iniciales de la enfermedad, los síntomas pueden estar ausentes o ser mínimos, aunque siempre debe considerarse ante la presencia de los factores de riesgo antes referidos. A medida que avanza el proceso, aparecen los tres síntomas principales:

  • Tos crónica. En general, productiva y de predominio matutino. No guarda relación con la gravedad del proceso ni con las alteraciones funcionales respiratorias.
  • Expectoración
  • Disnea (dificultad para respirar).

Tras varios años de tos y expectoración crónica comienzan a hacerse más frecuentes las infecciones bronquiales, generalmente en épocas frías, provocadas en su mayor parte por virus. Estas infecciones se manifiestan por febrícula, aumento de la tos y de la expectoración, con cambios en el aspecto de los esputos, que se vuelven más amarillentos y viscosos. En fases más avanzadas aparecen la disnea y la insuficiencia respiratoria. La disnea en la EPOC tiene carácter progresivo a lo largo de la evolución de la enfermedad.

El curso normal de la enfermedad es hacia el empeoramiento progresivo de los síntomas respiratorios del paciente, y actualmente no existe ningún tratamiento con medicamentos que sea efectivo contra este padecimiento. El progresivo deterioro de la función respiratoria llevará al enfermo a una insuficiencia respiratoria que requerirá eventualmente un trasplante quirúrgico de pulmón, o en su defecto a la muerte.

Desde hace más de 10 años, ha habido un aumento del interés acerca de la recuperación del pulmón por medio de la manipulación de células madre. Se ha descubierto que las células madres adultas son una buena alternativa en este sentido, y las investigaciones acerca de éste tema muestran avances muy importantes. Una serie de excitantes reportes científicos publicados en los últimos cinco a diez años muestran que las células madre adultas derivadas de la médula ósea tienen una mayor plasticidad y son capaces de diferenciarse en epitelio bronquial y alveolar, endotelio vascular y en células de tipo intersticial, siendo las primeras candidatas para reparación tisular del pulmón.

El pulmón es un órgano complejo con una capacidad regenerativa muy limitada. Las células madres del propio paciente, con capacidad ilimitada de auto renovación y de producción de más células progenitoras, se han concebido como el punto central del proceso de reparación y regeneración de varios órganos, incluyendo pulmón. Muchos estudios han demostrado el grado de plasticidad (conversión) de las células madre adultas provenientes de la médula ósea, las cuales poseen habilidad para convertirse en células de otro linaje (células de otros órganos), adoptando los fenotipos funcionales de otros tejidos.

La evidencia obtenida de estos estudios es que las células madres hematopoyéticas son activamente atraídas por el pulmón dañado para ayudar con su proceso de reparación. También hay evidencia acumulada acerca de la contribución de estas células a la comunidad de fibro y mio blastos de los pulmones por medio de las células fibrocíticas circulantes. También hay evidencia convincente del anidamiento de células madre dentro de la red vascular pulmonar por otras células progenitoras provenientes de la médula ósea, lo que lleva a la mejoría de los pacientes.

Las células madre derivadas de la médula ósea son atraídas por el tejido pulmonar como se describió antes, y múltiples estudios han demostrado que si el proceso de migración de estas células progenitoras se ve aumentado, el daño pulmonar puede ser reducido.

Las posibilidades terapéuticas con células progenitoras tienen una multitud de implicaciones clínicas para el pulmón. La realización del trasplante autólogo realizado con células del mismo paciente, contribuye  a la reparación del pulmón dañado permitiendo su utilización y manipulación en enfermedades humanas. El tratamiento es de corto plazo (alrededor de una semana), de menor costo si se compara con lo que gasta un paciente anualmente en su padecimiento y los riesgos son mínimos. La Terapia se realiza en una fase ambulatoria y con hospitalización de unos 3-4 días.

Si desea más información solicítela a hdiagnostico.aferesis@gmail.com.


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