Uso clínico de la terapia regenerativa en enfermedades pulmonares crónicas.

2 03 2015

El presente artículo es un resumen del publicado por  Departamento de Medicina, Universidad de Roma, Tor Vergata, Roma; en el International Journal of COPD 2014:9 1389–1396.

Actualmente muchas enfermedades humanas devastadoras e intratables aparecen como resultado de la pérdida o mal funcionamiento de ciertos tipos de células en el organismo. Esto es especialmente cierto en aquellas enfermedades relacionadas con la edad como enfermedades pulmonares, enfermedades neurológicas degenerativas, diabetes tipo dos y falla cardíaca, de tal forma que los pacientes afectados por este tipo de enfermedades se ven limitados a tener como única opción de tratamiento el trasplante quirúrgico de órganos o tejidos, encontrándose con que existen muy pocos donadores de tejido y órganos como consecuencia de la diferencia entre las necesidades de órganos que existen y la cantidad disponible de los mismos.

Adicionalmente, la calidad de vida después del trasplante requiere el uso de terapia inmuno supresiva por toda la vida del enfermo, existe un alto grado de morbilidad, una pobre calidad de vida y un pronóstico variable.

La terapia regenerativa o terapia con células madre es un campo emergente de tratamiento basado en la estimulación de las células madres residentes endógenas o por la administración de células madres provenientes de un donante con el propósito de tratar enfermedades o corregir el mal funcionamiento de los tejidos dañados.Célula Mesenquimal

En forma clásica, y desde el punto de vista funcional, las células madre se definen como aquellas que se renuevan en forma clonal e indefinida a sí mismas, con capacidad de diferenciación multi potente. La terapia regenerativa es un área muy promisoria y de rápido crecimiento en el área de la investigación que incluye bioingeniería de tejidos funcionales los cuales pueden ser implantados en los pacientes, y de esta manera, pueden ser considerados como una alternativa al trasplante de órganos.

Impacto global del EPOC y las limitaciones existentes en las estrategias de manejo actual de estos pacientes

 La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) representa una causa común de morbilidad y mortalidad en todo el mundo, con un impacto sustancial y en crecimiento en la parte económica y social.

De acuerdo a la OMS, alrededor de 65 millones de personas tienen EPOC moderada o severa; más de 3 millones mueren por la enfermedad cada año, lo cual corresponde al 5% de todas las muertes en el mundo; y alrededor del 90% de las muertes por EPOC ocurren en aquellos países de ingreso bajo o intermedio. La enfermedad es la quinta causa de muerte, y se proyecta que incremente en más del 30% en los siguientes 10 años a menos que se tomen acciones urgentes para reducir los factores de riesgo especialmente el uso del tabaco. Las proyecciones sugieren que el EPOC se convertirá en la tercera causa de muerte en todo el mundo en el 2030 y su enorme impacto requiere tratamiento efectivo que pueda ser capaz de influenciar la historia natural de la enfermedad.

La inflamación crónica juega un papel central en el EPOC y se caracteriza por el incremento del número de neutrófilos, macrófagos activados y linfocitos T activados. Todo lo anterior da como resultado en la destrucción del tejido alveolar con la consiguiente formación de enfisema, inhibición de la reparación normal de los tejidos y del mecanismo de defensa (conformación de fibrosis en la vías aéreas distales) y obstrucción de las vías aéreas la cual se presenta como hiperplasia de las glándulas mucosas, fibrosis del tejido, estrechamiento de reducción del número de pequeñas bronquiolos y por colapso de la vía aérea debido a la destrucción de las paredes alveolares resultando en enfisema.

El tratamiento actual de la enfermedad incluye prevención primaria y secundaria, detección temprana de la misma, determinación del estado y la severidad, terapia con broncodilatadores y esteroides inhalados, farmacoterapia crónica, rehabilitación pulmonar y tratamiento de las enfermedades relacionadas.

Cuando se presenta el fallo respiratorio, se debe prescribir terapia con oxígeno de largo plazo, y en algunos casos (especialmente los de enfisema), cirugía de pulmón con el propósito de reducir el volumen pulmonar. La introducción y la asociación al tratamiento de los nuevos broncodilatadores es una terapéutica de primer escoge y ha tenido una significativa mejoría en la cualidad de vida de los pacientes.

Sin embargo, la terapéutica medicamentosa actual para el EPOC y la fibrosis pulmonar, no nos permite reducir la declinación progresiva de la funciones del pulmón y tampoco permite interferir con el progresivo y poco favorable avance de la enfermedad. Adicionalmente, la terapia antiinflamatoria disponible actualmente no provee beneficios en los pacientes con la enfermedad y puede tener efectos adversos. Por lo tanto, todas las opciones terapéuticas disponibles actualmente se consideran que sirven para controlar los síntomas, y no existe ningún tratamiento  medicamentoso efectivo que detenga la formación de enfisema causado por la destrucción de los alveolos, lo cual es uno de los grandes retos en el desarrollo de agentes terapéuticos para el EPOC.

Uso clínico de la terapia regenerativa en enfermedades pulmonares.

Las células madre se consideran como capaces de renovarse a sí mismas y de diferenciarse en varios subtipos celulares dependiendo de su origen y del microambiente donde residen. En humanos las células madre pueden ser divididas en dos grandes categorías: células embrionarias y células adultas.

Estas últimas están localizados en tejidos como la sangre periférica, la médula ósea, el tejido adiposo, el riñón, el hígado, el corazón y los pulmones y pueden ser subdivididas en multi potenciales (ej. células mesénquimales o MSCs) o unipotentes (células epiteliales y endoteliales), cuya tipificación está basada en su capacidad de diferenciación.

La evidencia actual indica que en el pulmón estas células pueden participar en la homeostasis de los tejidos y en la regeneración después de un daño y están localizadas dentro del pulmón en las vías aéreas distales, o en sitios distantes como la sangre, la médula ósea y otros sitios. El pulmón puede responder a la injuria y al estrés por medio de la activación de poblaciones celulares o por la sustitución de las células perdidas.

Las células madre endoteliales fueron inicialmente evaluadas y propuestas en el tratamiento de la hipertensión pulmonar. Posteriormente, y debido a la gran necesidad de encontrar terapias efectivas para tratar a estos pacientes afectados por enfermedades pulmonares crónicas ha habido un gran número de estudios de células madre y terapias celulares con el propósito de entender la biología del pulmón y sus enfermedades.

Debido a que no es difícil inyectar células exógenas dentro del pulmón a través de la vía aérea o de la circulación periférica, se espera que la eficacia de la terapia sea naturalmente alta. Actualmente, este tratamiento ofrece un abordaje real y muy interesante de una posibilidad terapéutica, que exceptuando el trasplante quirúrgico de pulmón, el resto de terapias no modifican el curso de la enfermedad.

En individuos genéticamente predispuestos o en pacientes con enfermedades pulmonares crónicas, estas células pierden en parte o completamente su capacidad regenerativa y diferencia activa y no causan una curación y restitución de los tejidos dañados en forma normal. Por lo tanto, la alveologénesis (creación de nuevos alveolos) puede ser inducida por la reactivación de vías aéreas que se encuentran inactivas.

Potencial de las células madre mesénquimales y de láser de baja potencia.

La terapia con células madre representa un abordaje terapéutico novedoso para las enfermedades degenerativas. Existen reportes en la literatura que muestran regeneración pulmonar después del uso de células provenientes de la médula ósea. De hecho, células derivadas de la médula ósea que han sido inyectadas en la circulación han podido ser recuperadas y detectadas en el tejido pulmonar.

Las MSCs son consideradas como terapia para el EPOC y la fibrosis pulmonar debido a sus efectos inmuno moduladores y a la habilidad de regenerar células tipo 1 y 2 en los espacios aéreos. Estas células derivan del mesodermo y muestran un potencial multi línea de tal forma que tienen la capacidad de dar lugar a sangre, músculo esquelético, tejido vascular, grasa y células del sistema genitourinario, así como a tejido conectivo a través del organismo.

Debido a su capacidad sin límites de renovarse, las MSCs muestran in vitro gran capacidad de expansión, buena estabilidad genética, pueden ser aisladas por aspiración de médula ósea y expandidas con gran eficacia, enviadas y manejadas en el laboratorio y trasladadas hacia la cama de los pacientes. Estas células muestran capacidades antiinflamatorias, inmuno moduladores y regenerativas. Secretan citoquinas antiinflamatorias y modifican el microambiente dentro de los tejidos dañados. También ejercen efectos inmuno moduladores por contacto directo de células a célula e inhiben la respuesta autoinmune de las células T incrementando el número de células T reguladoras.

Más aún, las MSCs son capaces de migrar hacia sitios donde hay daños de tejidos y tienen propiedades de inmuno supresión que pueden ser utilizados para trasplantes de células autólogos como heterólogos. En el 2009, un innovador estudio clínico utilizando células mononucleares autólogas provenientes de la médula ósea en pacientes con enfisema pulmonar demostraron que la administración de células autólogas (provenientes del mismo paciente) en enfermos con enfisema pulmonar es un procedimiento seguro sin efectos adversos significativos. Los reportes acerca del avance de los pacientes mostraron que en un período posterior a la infusión celular de 20 meses, los enfermos presentaron mejoría en la función pulmonar, y una caída progresiva de las condiciones degenerativas producidas por la enfermedad en términos de mantenerse o incrementarse el volumen respiratorio forzado y la capacidad vital pulmonar. También la inyección celular mejoró la condición clínica, aumentó el tiempo de tolerancia sin la utilización de oxígeno, mejoró la capacidad de los pacientes para caminar mayores distancias sin disminución de la saturación de oxígeno mejorando la calidad de vida así como la condición clínica estable.

El seguimiento hasta tres años después demostró una mejoría en los parámetros de laboratorio y de espirometría y una disminución en el proceso de la degeneración patológica de los pulmones. Además de lo anterior, los pacientes reportaron una mejoría en su condición clínica y en su calidad de vida. Éstos resultados sugieren que existe un cambio positivo en el proceso natural de la enfermedad.

Un nuevo e interesante campo de investigación es la fotobioestimulación regenerativa en la cual tiene la habilidad de mejorar las propiedades regenerativa del pulmón por medio de irradiación láser de baja intensidad. Esta terapia contempla la aplicación de radiación electromagnética y sus propiedades benéficas incluyen actividad antiinflamatoria, producción de factor de crecimiento, estimulación en la creación de nuevos vasos sanguíneos y efecto directo sobre las células madre. Estos efectos son mediados a través de un proceso que todavía no está muy definido pero que no incluye energía térmica.

Conclusión

A la fecha, la mayoría de tratamientos para el EPOC y otras enfermedades pulmonares se basan en administración de medicamentos que permitan reducir los síntomas y prevenir las exacerbaciones. Sin embargo, estas terapias no permiten cambiar la historia natural de la enfermedad. Estudios en animales y humanos han demostrado que células madre específicas derivadas de la médula ósea contribuyen en la regeneración del tejido pulmonar y a su protección, así como la administración de células madre o progenitoras exógenas o factores humorales responsables de la activación de células madre residentes constituyen una potente terapia de nueva generación para EPOC. El uso de células derivadas de la médula ósea puede permitirnos reparar y regenerar los tejidos dañados en EPOC y otras enfermedades pulmonares por medio de su anidamiento dentro del pulmón del paciente.

El Instituto Internacional de Terapias Avanzadas realizamos este tratamiento desde hace 4 años.

Si desea información:





Células Madre derivadas de Médula Ósea promueve la reparación de tejido pulmonar en Fibrosis y EPOC

11 02 2013

El presente artículo es un resumen de una publicación de la revista CHEST (Bone Marrow-Derived Stem Cells and Respiratory Disease CHEST 2011; 140(1): 205 – 211) escrito por Carla P. Jones, PhD; and Sara M. Rankin, PhD; ambas investigadoras de la Sección de Biología Leucocitaria, del Instituto Nacional de Corazón y Pulmón, del Colegio Imperial de Londres, Inglaterra.

Abreviaciones (por sus siglas en inglés): EOG-EPC= early outgrowth endothelial progenitor cell; EPC = endothelial progenitor cell; LOG-EPC = late outgrowth endothelial progenitor cell; MSC = mesenchymal stem cell; PDGFR = platelet-derived growth factor receptor; PH =pulmonary hypertension; VEGF = vascular endothelial growth factor.

En años recientes se ha descubierto que en adición a las bien caracterizadas células madre hematopoyéticas, la médula ósea adulta posee células madre no  hematopoyéticas, tales como las células madre endoteliales (EPCs), fibrocitos y células madre mesenquimales (MSCs). Estas células bajo condiciones homeostáticas abandonan la médula ósea, circulan en la sangre y contribuyen a la reparación de los tejidos en respuesta al daño de los mismos.

 Células madre endoteliales (EPCs)

Las células madre endoteliales fueron descrita por primera vez en 1997 cuando Asahara y colaboradores identificaron en sangre una población de células mononucleares capaces de diferenciarse en vitro en células endoteliales.

A partir de entonces se ha identificado que estas células progenitoras pueden contribuir a la angiogenesis y vasculogenesis (formación de nuevos vasos sanguíneos), a pesar de que no se han identificado marcadores específicos para estas células, las cuales proliferan y producen colonias que pueden ser cuantificadas en número, tanto en la sangre como en los tejidos. La creación de nuevos vasos sanguíneos es una condición fundamental que conduce a la formación del nuevo tejido pulmonar y a la regeneración del órgano dañado.

 En múltiples estudios realizados, estas células mononucleares han sido colocadas en gelatina y crecen en presencia de factores endoteliales de crecimiento (incluyendo el factor de crecimiento endotelial vascular VEGF), y por lo tanto, está claro en este momento, de que existen dos diferentes tipos de células endoteliales, el primero derivado del linaje hematopoyético (EOG-EPCs) y el segundo derivado de un linaje endotelial (LOG-EPCs).

Las células EOG-EPCs se cree que no participan directamente en la formación de nuevos vasos sanguíneos, pero han demostrado tener la capacidad de secretar factores pro angiogénicos, que promueven la formación de vasos sanguíneos por medio de un mecanismo de estimulación tipo paracrino.

El otro grupo de células endoteliales (LOG-EPCs), que se observan en los cultivos celulares después de 21 días de incubamiento y que presentan una morfología parecida a los guijarros la cual es característica de las células endoteliales maduras, son células que en contraste con las primeras, poseen la habilidad de formar vasos sanguíneos tanto en el laboratorio como en vivo en todos los modelos de corazón y pulmón que se han realizado.

También está ampliamente documentado que elementos químicos llamados citoquinas estimulan la producción de nuevas arteriolas, además de que es interesante observar los reportes que confirman que estas células tienen receptores sensibles a esas citoquinas.

Los marcadores tipo CD34 son específicos de las células madres hematopoyéticas y endoteliales, y en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) los niveles de las células circulantes se ven reducidos si se comparan con sujetos normales. Lo anterior apoya la idea, que este fenómeno refleja el incremento del tráfico de estas células hacia los pulmones con el propósito de ayudar a la regeneración del tejido dañado.

Niveles circulantes de células CD34 se incrementan durante las crisis de EPOC, lo cual está relacionado con la elevación en el plasma de los factores de crecimiento VEGF-A en pacientes afectados de la enfermedad.

Finalmente, dos estudios científicos realizados en China han reportado resultados positivos y eficaces en el trasplante de células endoteliales en pacientes con hipertensión arterial pulmonar idiopática, cuando estas células son trasplantadas en adición a la terapia convencional.

También existe considerable evidencia que las células madre tipo fibroblastos provenientes de la médula ósea, y llamados fibrocitos, contribuyen con el proceso de regeneración pulmonar. Se conoce que estos elementos son reclutados en los sitios de inflamación y estimulan la reparación del tejido produciendo moléculas de matriz extracelular como por ejemplo el colágeno uno y tres, vimentina y fibronectina. Los datos apoyan la idea que el reclutamiento de este tipo de células presenta un potencial terapéutico dirigido a reducir la fibrosis pulmonar.

Células madre Mesenquimales (MCSs)

Las MSCs son células estromales multipotentes que pueden ser recolectadas en diferentes tejidos incluyendo la médula ósea, el músculo esquelético, el fluido amniótico y la grasa o tejido adiposo.

Se adhieren con facilidad al plástico y exhiben una diferenciación en tres líneas principales que son adipocitos (células grasa), condrocitos (células de cartílago) y osteoblastos (células óseas). Algunos estudios han demostrado que estas células también tienen la habilidad de diferenciarse en neuronas y células musculares

Una característica única de las células mesenquimales es su habilidad de producir un potente efecto inmunosupresivo tanto en el laboratorio como en vivo, y este efecto es debido a su capacidad de secretar una amplia cantidad de inmunomoduladores.

Las MSCs se pueden recolectar fácilmente de la médula ósea o del tejido adiposo y expandirse en el laboratorio para ser usadas en terapia celular. Los impresionantes efectos inmunosupresores que poseen estas células han sido reportados en una gran cantidad de trabajos incluyendo en la enfermedad injerto contra huésped posterior a los trasplante de órganos y en esclerosis múltiple y otras enfermedades a auto inmunes.

Con respecto a las enfermedades pulmonares existe un número importante de publicaciones que reportan la reducción de estas enfermedades utilizando las células madre.

Las MSCs también se están usando para otra gran variedad de enfermedades como la enfermedad de Crohn’s, la esclerosis múltiple, la diabetes y otras enfermedades obteniéndose excelentes resultados reportados en la literatura científica mundial.

Células madre epiteliales

Además de las células descritas antestambién existen células progenitoras epiteliales en el pulmón adulto. Los estudios reportan que las células madre derivada de la médula ósea son capaces de incorporarse y diferenciarse en epitelio pulmonar siendo capaces de reparar y promover la reparación de este tejido.

La activación farmacológica de este grupo de células endógenas representa una alternativa para la realización de terapia con células madre, y una de las estrategias es estimular la movilización de las células progenitoras desde la médula ósea de tal forma de inducir regeneración o modulación inmune durante el desarrollo de la enfermedad. Se ha demostrado recientemente que la movilización de células progenitoras como las hematopoyéticas, mesenquimales y endoteliales pueden ser reguladas en forma diferenciada sugiriendo que la terapia farmacológica puede desarrollar una movilización selectiva de células madre provenientes de médula ósea.

 En nuestro hospital, el grupo de especialistas recolecta y concentra este tipo de células provenientes de la médula ósea para hacer posteriormente inyectadas en los pulmones de los pacientes con el objetivo de regenerar el tejido pulmonar dañado. Los resultados de este procedimiento han sido positivos para el paciente.





Células madre de médula ósea como tratamiento en EPOC y fibrosis pulmonar.

19 10 2011

En la última década, ha habido un impresionante adelanto de las investigaciones científicas alrededor de los beneficios del tratamiento con células madre en enfermedades pulmonares crónicas tales como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), la fibrosis pulmonar y el enfisema.

En mayo del presente año (2011), las Universidades de Parma (Italia) y Harvard (USA) publicaron en el New England Journal of Medicine un estudio científico con evidencia contundente de la existencia  de células madre residentes en los pulmones humanos con capacidad de regenerar el órgano, que al ser trasplantadas a ratones crearon en esos animales, alvéolos, bronquiolos y arteriolas con ADN humano. Estas células pulmonares son elementos clave en la regeneración de pulmones enfermos cuando se encuentran en presencia de células madre trasplantadas de otros tejidos como el hematopoyético proveniente de la médula ósea.

En ésta ocasión compartimos con nuestros lectores un resumen del artículo publicado en la prestigiosa revista CHEST en Septiembre del 2011 por las Dras Carla P. Jones, PhD y Sara M. Rankin, PhD, de la  Sección de Biología del National Heart and Lung Institute, del  Imperial College London, Inglaterra.

En dicho estudio se menciona que en años recientes  se ha descubierto que además de las bien conocidas células madre hematopoyéticas, la médula ósea humana del adulto contiene otras células progenitoras no hematopoyéticas como son las células madre endoteliales (CME), los fibrocitos y células madre mesenquimales (CMM), las cuales en ciertas condiciones especiales son descargadas desde la médula hacia el torrente sanguíneo donde circulan en la sangre, contribuyendo a reparar los tejidos dañados en respuesta al desgaste o injuria de los mismos.

A continuación una breve descripción de estas células:

Células Madre Endoteliales (CME).

Descritas por primera vez por Asahara y colaboradores en 1997, se identifican como un grupo de células mononucleares de la sangre humana, capaces de diferenciarse en células endoteliales que poseen la facilidad de contribuir a la formación de nuevas arteriolas o vasos sanguíneos (angiogenesis y vasculogenesis). Estudios actuales han dejado claro que existen dos tipos diferentes de CMEs: las primeras resultantes de la línea de células formadoras de la sangre (hematopoyéticas) y conocidas como de crecimiento temprano; y las segundas provenientes de la línea endotelial y conocidas como de crecimiento tardío.

Es  importante señalar que cada una de estas células tiene una finalidad distinta,  dado que las de crecimiento temprano no se involucran directamente en la formación de nuevos vasos sanguíneos, sino que secretan factores pro angiogénicos que promueven la actividad angiogénica y vasculogénica por medio de mecanismos paracrinos ayudando a la creación de nuevos vasos sanguíneos.

En contraste con lo anterior, las células de aparición tardía, sí poseen la habilidad biológica de crear directamente vasos sanguíneos tanto en vivo como en el laboratorio. Esta característica es importante de destacar debido a que la acción conjunta de ambos tipos de células conducen a la creación de nuevas arteriolas y vasos sanguíneos, lo que su vez, que permiten la regeneración del tejido pulmonar y su irrigación sanguínea.

Dos estudios desarrollados en China han reportado resultados positivos y eficaces cuando se trasplanta este tipo de células  en pacientes con hipertensión pulmonar idiopática y se acompaña además con el tratamiento convencional. Dos estudios más se están realizando en China y en Canadá con el fin de confirmar los beneficios actividad de las CME.

En cuanto a los fibrocitos, actualmente se tiene evidencia científica de que las células madre fibroblásticas provenientes de la médula ósea  pueden contribuir con el proceso de regeneración pulmonar debido a que son reclutadas o atraídas al sitio de de inflamación estimulando la reparación por medio de la producción de matriz extracelular y moléculas como la colágena 1 y 2, el vimentin y el fibronectin, necesarios para la reparación del tejido

Células Madre Mesenquimales (CMM).

Las CMM son células estromales multipotentes que pueden ser aisladas o recuperadas de numerosos tejidos incluyendo médula ósea, músculo esquelético, fluido amniótico y tejido graso, y son capaces de convertirse en cartílago, hueso, neuronas, músculo y otros tejidos del cuerpo humano.

Sin embargo, la principal propiedad de estas células es la de producir un potente efecto inmunosupresor debido a su habilidad de secretar sustancias inmunomoduladoras incluyendo prostaglandinas, oxido nítrico y factor de crecimiento.

Las CMM pueden ser recolectadas de la médula ósea del enfermo y expandirse en el laboratorio para ser usadas en la terapia. Sus poderosos efectos inmunosupresores y antiinflamatorios han sido reportados por muchos investigadores tanto en animales como en humanos, destacando su uso en enfermedad de injerto contra huésped, en esclerosis múltiple y otras enfermedades autoinmunes. Con respecto a las enfermedades pulmonares  hay abundantes informes que muestran una reducción de las lesiones causadas por estas enfermedades cuando se usan CMM, al igual que el efecto beneficioso de esta células en el tratamiento de diabetes, enfermedad de Crohn’s y otras.

El último tipo de células provenientes de médula ósea  son las epiteliales que también han demostrado que pueden diferenciarse o convertirse en epitelio pulmonar y coadyuvar en promover la curación de los tejidos.

En conclusión, se puede afirmar que las células madre provenientes de médula ósea son efectivas para el tratamiento de enfermedades pulmonares como la EPOC, la fibrosis y el enfisema, y al ser obtenidas del cuerpo del mismo paciente no presentan ningún tipo de rechazo.





50,000 visitas que nos han permitido ayudar a muchas personas con EPOC y otros padecimientos

5 09 2011

Durante el mes de agosto, y después de solo 18 meses de iniciados, se marcó el momento en que nuestro blog sobrepaso las 50,000 visitas.

Muchos de ellos nos visitaron en busca de información acerca de las técnicas, procedimientos y terapias que realizamos; otros para consultarnos acerca de diferentes puntos o solicitarnos capacitación técnica y una buena cantidad para convertirse ellos o sus familiares, en nuestros pacientes. A todos sin excepción deseamos agradecerles su comentarios, preguntas y su preferencia por este medio de comunicación, cuyo objetivo principal es ayudar a diferentes personas en las áreas de su interés y que hemos desarrollado como comunidad profesional.

A aquellos que nos han dado el privilegio de haberse convertido en  pacientes, deseamos desearles se sigan recuperando, como lo han hecho hasta ahora,  ya que los resultados obtenidos son por demás halagadores para ellos y nosotros, y nos motivan a continuar incorporando en nuestras terapias las técnicas científicas más nuevas y prometedoras que la comunidad médica tiene disponibles al momento. Ayudar a estas personas, muchas sin alternativas viables de tratamiento y observar su mejoría, son la razón principal de nuestro trabajo.

A todos gracias por su preferencia,  confianza y por referirnos a otras personas que no conocían de nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Unidad de Aféresis y Medicina Regenerativa





Plasmaferesis como Tratamiento en la Enfermedad de Devic o Neuromielitis Óptica.

19 07 2011

La enfermedad de Devic, también conocida como Esclerosis Múltiple (EM) óptico-espinal o Neuromielitis Óptica (NMO), es una enfermedad autoinmune en la que el propio sistema inmunológico de una persona ataca las neuronas del nervio óptico y de la médula espinal del mismo individuo. Esto produce una inflamación simultánea de ambos tejidos y generalmente causa ceguera, en ocasiones de forma permanente.

Además de lo anterior y en varios pacientes, causa debilidad o parálisis en piernas y brazos, pérdida de sensibilidad y problemas en la vejiga como resultado del daño ocasionado a la médula espinal.

La Enfermedad de Devic o NMO es un padecimiento que se parece a la esclerosis múltiple clásica en muchas cosas, pero requiere un tratamiento específico y diferente.

La NMO es más común en mujeres que hombres y más frecuente en orientales que en caucásicos. Actualmente, la variedad de EM llamada óptico-espinal, constituye un 30% de los casos de EM en Japón y se considera una variedad de NMO.

 

En el año 2004, un equipo de la Clínica Mayo de USA identificó el principal objetivo de los ataques autoinmunes de la NMO el cual es  dirigido hacia la proteína Aquaporina 4 y con base a ese descubrimiento desarrollaron el test de anticuerpos NMO-IgG que identifica la enfermedad. Según el informe de la Clínica, esta es la primera vez que el objetivo molecular ha sido identificado en un tipo de esclerosis múltiple.

Las nuevas reglas de la Clínica Mayo para establecer el diagnóstico en estos pacientes requiere que se encuentren presentes los dos criterios absolutos de la enfermedad, más al menos dos de los criterios de apoyo, siendo estos:

 

Criterios absolutos

  1. Neuritis óptica
  2. Mielitis, o inflamación de la médula espinal

 

Criterios de apoyo.

Resonancia Magnética (MRI) del cerebro negativa a lesiones al comienzo de la enfermedad.

  1. Resonancia Magnética (MRI) de la médula con lesiones T2 contiguas en 3 o más segmentos vertebrales
  2. Seropositividad ante el test NMO-IgG, que comprueba la existencia de anticuerpos contra la Acuaporina-4

 

Se ha debatido si la NMO es una enfermedad separada o es parte del amplio espectro de la esclerosis múltiple (EM). La NMO se diferencia en que normalmente tiene secuelas más severas después de un ataque que la EM, la cual presenta en muy raras ocasiones mielitis transversal, bandas oligoclonales en el líquido cefalorraquídeo o lesiones en el cerebro evidenciadas por la MRI. Estas últimas son infrecuentes en NMO pero ocurren en el 90% de los pacientes de EM.

La NMO ha sido asociada con varias otras enfermedades incluyendo padecimientos Vasculares, síndromes de auto anticuerpos, infecciones por virus (varicela, Epstein-Barr virus, VIH), exposición a Clioquinol y tratamientos para la tuberculosis. A veces se la considera un síndrome en vez de una enfermedad.

Por lo anterior se ha propuesto la distinción entre NMO y otras variantes de la EM pero no se había encontrado un indicador seguro hasta el descubrimiento del NMO-IgG por losinvestigadores de la Clínica Mayo en el 2004. Actualmente éste es el único indicador seguro que existe y da un 30% de falsos negativos.

La enfermedad puede presentarse como un episodio aislado o recurrente, con ataques y remisiones y cerca de un tercio de los casos de NMO tienen síntomas preliminares, como fiebre, dolor muscular o dolor de cabeza. El paciente típico tiene una aguda y severa espasticidad, debilidad muscular en las piernas, parestesias (adormecimiento) en las piernas o en los cuatro miembros con signos sensoriales, acompañados de problemas de control de vejiga. La enfermedad se desarrolla en un periodo de uno a catorce días y la posibilidad de compresión de la médula espinal puede ser descartada por Resonancia Magnética.

La debilidad es precedida o seguida de una neuropatía óptica aguda, uni o bilateral, con disminución de la agudeza visual, de la visión de los colores y con manchas difusas u opacas o incluso, pérdida de visión. El daño nerviosos en esta enfermedad esta normalmente limitado a la médula espinal y al nervio óptico. Normalmente hay mejoría en alguna medida en unas cuantas semanas, pero pueden persistir daños residuales, a veces graves. En el 80% de los casos, el ataque a la médula o al nervio óptico ocurre en un plazo de tres meses respecto del otro.

 

A diferencia de la Esclerosis múltiple, la enfermedad no entra normalmente en fase secundaria progresiva (declive neurológico en ausencia de ataques) y en su lugar, las secuelas aparecen siempre durante los ataques. Éstos se tratan con cortas sesiones de altas dosis de esteroides intravenosos (methiprednisolona IV, 1000mg/d o equivalente) durante 5 dias o más, y se destina las Plasmaféresis para aquellos ataques que no responden a los corticosteroides e inmunoglobulinas.

 

No hay ninguna terapia para prevenir la enfermedad o los ataques cuya eficacia haya sido demostrada por ensayos clínicos controlados y la mayor parte de los investigadores opinan que el tratamiento con inmunosupresión es necesario en NMO. También se recomienda para pacientes seropositivos al test NMO-IgG con un simple episodio de mielitis transversal por el alto riesgo de un nuevo ataque.

 

Las terapias inmunomoduladoras o inmunosupresivas usadas actualmente son:

  1. Azatioprina (Imuran) más prednisona
  2. Micophenolato (Mofetil) más prednisona.
  3. Rituximab (anti-CD20 anticuerpo monoclonal químico)
  4. Mitoxantrone
  5. Immunoglobulina intravenosa (IVIG)
  6. Ciclofosfamida

 

En cuanto a la plasmaféresis, según la American Society for Apheresis (ASFA 2010) su indicación es como segunda línea de terapia, ya sea como tratamiento único o en conjunto con otras modalidades y en pacientes a quién otro tipo de tratamiento no ha dado los resultados esperados.

El fundamento teórico de la aféresis terapéutica es la reducción de la carga de sustancias patológicas a niveles que permitan mejorar la salud del enfermo a través de retirar de la circulación anticuerpos indeseables, lípidos y elementos celulares de la sangre.

En estos pacientes la mayor cantidad de inmunoglobulinas removidas se realiza con la remoción de un volumen plasmático, alcanzando cifras de hasta el 80% del total de los anticuerpos circulantes. Se ha comprobado que remociones mayores de volúmenes plasmáticos sólo logran grados menores de eliminación de estas macromoléculas. El líquido de sustitución de plasma debe ser de preferencia  solución salina normal con albúmina humana al 20%, y normalmente utilizamos para el tratamiento un separador celular de flujo continuo Cobe Spectra, cuya eficiencia es superior a los equipos que utilizan el método de flujo intermitente.

La tasa de sustitución de líquidos se gradúa al 100% para garantizar la normovolemia del paciente; y el tiempo promedio para el procedimiento es de alrededor de 50 a 72 minutos dependiendo de la altura y peso del paciente. El anticoagulante usado es ACDA, y debe hacerse notar, que entre más pronto se inicia el ciclo de plasmaféresis la recuperación del paciente es más rápido y más satisfactorio.

Posterior a cada procedimiento de aféresis se debe de esperar una re acumulación de nuevas inmunoglobulinas  en el sistema circulatorio del paciente, fenómeno que ocurre a partir de varios orígenes como son el drenaje proveniente del sistema linfático, la síntesis endógena por células plasmáticas de nuevas globulinas y por difusión simple a través de la pared de los capilares sanguíneos, siendo estas dos últimas rutas las que transfieren las macromoléculas de los tejidos al sistema vascular.

Con el objetivo de monitorizar el efecto de las plamaféresis se deben de medir  en sangre las concentraciones de proteínas totales, albúmina y globulinas, siendo normal la disminución de la concentración de globulinas. Otros parámetros como electrolitos se mantienen normales y los niveles de calcio no sufren modificaciones importantes.

El tratamiento normalmente mejora la situación del paciente debida a la remoción de los anticuerpos y se acostumbran un promedio de 6 sesiones en días alternos, a menos que la evolución del enfermos indique que hay que continuar los procedimientos.





Universidad de Nápoles Confirma que las Células Madre Adultas pueden ser utilizadas en la Reparación Y Regeneración de Pulmones Dañados.

11 07 2011

“Recientes estudios han revelado que las células madre adultas humanas derivadas de la médula ósea contribuyen a la regeneración y protección del tejido pulmonar, de tal forma que la administración de células madre exógenas es una terapia potente de nueva generación para tratar la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)”

Esta es la aseveración que el Dr Bruno D’Agostino y colaboradores de la Universidad de Nápoles (Italia) publicaron en Octubre del 2010 en la revista Expert Opinion on Biological Therapy, medio de comunicación científico de carácter internacional que publica artículos, revisiones y estudios de investigación originales sobre todos los aspectos de la terapia biológica, proveyendo opiniones expertas en cada uno de estos campos.

En esta comunicación  el lector encontrará un breve resumen de este interesante artículo. (Expert Opin. Biol. Ther. (2010) 10(5).

La médula ósea del humano contiene células madre hematopoyéticas (HSCs), las cuales pueden diferenciarse en cada una de las células sanguíneas adultas, y  células madre mesenquimales capaces de convertirse en grasa, hueso, cartílago y en otros tejidos mesenquimatosos. Muchos estudios han demostrado que las células madre derivadas de la médula ósea son capaces de producir en vivo y en el laboratorio, una serie de células de tipo no sanguíneas, convirtiéndose en las mejores candidatas para ser usadas en la reparación pulmonar. De todas las células madre o células con actividad progenitora del humano, las únicas usadas en forma extensa en terapias celulares son las provenientes de médula ósea.

 En pacientes a quienes se les ha tratado con trasplante alogénico de médula ósea  (de un donante) por enfermedades como son los cánceres de la sangre, se ha demostrado que existe un fenómeno llamado quimerismo tanto de células epiteliales como endoteliales. Lo anterior quiere decir que en las personas receptoras de estos trasplantes se pueden encontrar células de dos tipos diferentes o con más de un set de ADN, lo cual significa que unas  pertenecen al donante y otras al paciente. Estos hallazgos  se repiten en pacientes hombres que han recibido células trasplantadas de una mujer, habiéndose demostrado que el anidamiento de las células trasplantadas se lleva a cabo principalmente en las áreas de lesión.

Esta última observación es consistente con otros reportes en el cual el anidamiento de células madre fue mayor en los tejidos dañados, como por ejemplo en aquellos que han recibido radiación.  Lo anterior se apoya en la noción de que la lesión preexistente incrementa la movilización y la captación de las células derivadas de la médula hacia el área de inflamación. Por consiguiente, hay evidencia que el estímulo inflamatorio incrementa la salida de factores solubles a partir de las células epiteliales del pulmón dañado, el cual es capaz de jugar un papel importante en la atracción de las células madre provenientes de médula ósea.

Recientemente, además de las células derivadas de la médula ósea, las células mesenquimales han emergido como modalidad de tratamiento en varias enfermedades inflamatorias debido a sus propiedades anti inflamatorias e inmunomoduladoras. La primera evidencia de estas propiedades y del potencial de las MCSs en las enfermedades pulmonares se publicó al inicio de la esta década.

 El Global Strategy for the Diagnosis, Management, and  Prevention of Chronic Obstructive Pulmonary Disease (GOLD) define el EPOC como una enfermedad prevenible y tratable con algunos efectos extra pulmonares significativos que contribuyen a la severidad en cada uno de los pacientes.

Esta enfermedad es causa común de morbilidad y mortalidad a nivel mundial y representa actualmente, la 5ª causa de muerte en países desarrollados y se espera un incremento de su prevalencia en las décadas venideras.

El fumado se considera el mayor factor de riesgo para desarrollar la enfermedad y representa el 80-90% de los casos. De hecho, la inhalación de partículas nocivas como humo de cigarrillo, causa la aparición de células inflamatorias particularmente neutrófilos, macrófagos y linfocitos CD8 dentro de las vías aéreas liderando la inflamación crónica.

 De acuerdo a las más recientes guías de tratamiento, las terapias disponibles actualmente, tanto farmacológicas como de otros tipos, son esencialmente sintomáticas con excepción de dos acciones que pueden incrementar las expectativas del paciente: a) cesar de fumar y B) oxigenoterapia por largo tiempo en personas con fallo respiratorio.

 A diferencia de lo apuntado antes, las células mesenquimaleds (MSCs) son consideradas como una nueva  terapia en EPOC debido a sus efectos inmunomoduladores así como por la habilidad que poseen para regenerar  las células pulmonares tipo I y II dentro de los espacios aéreos.

Las MCSs son células madre de origen no hematopoyético sino mesodermal que presentan un gran potencial de crear nuevas células de linaje diferente, y tienen la capacidad de convertirse en musculo esquelético, sangre, grasa, tejido vascular y urogenital, además de tejido conectivo en todo el cuerpo.

Debido a su ilimitada capacidad de autorenovarse, estas células presentan un gran potencial de expandirse. Además, muestran estabilidad genética, son fácilmente obtenibles por aspirado de médula, se expanden con gran eficiencia, se pueden trasladar con facilidad del laboratorio a la cama del enfermo y son compatibles con diferentes métodos de formulación y aplicación a los pacientes.

Las MCSs son capaces de migrar a los sitios de lesión y tienen fuertes propiedades antiinflamatorias por lo que pueden ser usadas exitosamente en trasplantes para el mismo paciente o provenientes de donantes. Además de lo anterior, son capaces de de proteger los tejidos pulmonares por la supresión de mediadores inflamatorios.

Por lo tanto, los procedimientos basados en células madre representan una nueva terapia para la EPOC en sustitución de otro tipo de tratamiento efectivo. En estos procedimientos las células actúan como fabricas celulares produciendo mediadores que estimulan la reparación de los tejidos,  induciendo a las células pulmonares o produciendo una respuesta beneficiosa de los tejidos circundantes. En cualquier caso, el efecto generalizado es la mejoría de la supervivencia de las células madre como la mejoría de las condiciones del tejido.

Opinión del experto

 Los estudios antes mencionados proveen evidencia directa que las MCSs y otras células madre pueden ser usadas para tratar la EPOC y otras enfermedades pulmonares, aunque el mecanismo exacto de cómo se realiza el proceso deba de ser mejor entendido.

 Las células MCSs humanas se obtienen directamente del propio paciente, y su uso subsecuente en el tratamiento de los enfermos tiene la ventaja de que, en vista de que las MCS son autólogas, no serán rechazadas después de la terapia.

A pesar de su baja capacidad de anidar en el pulmón para diferenciarse en células del órgano, tienen efectos benéficos en el paciente. Muchas observaciones proveen evidencia que las MCSs actúan por medio de una combinación de efectos paracrinos  que estimulan la expansión, el anidamiento y diferenciación de las MCSs en células epiteliales alveolares, células endoteliales, fibroblastos y células epiteliales entre otras, regenerando el tejido pulmonar del enfermo.








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